viernes, 25 de febrero de 2011
EL HIJO DE LA MENTE
Momentos de vuelos insípidos, intrascendentes y desalentadores. Hay quienes quieren ver la luz, pero en realidad son ciegos. Tampoco yo podre verla jamas, por que no soy ciego, pero carezco de ojos. Solo veo con la mente. No tengo ojos y también me arranqué el corazón con una puñalada feroz y brutal. Por lo tanto soy hijo de la mente. Ella me gobierna y dicta mis pasos. Son los pasos de esta mente sigilosos y dubitativos, por que una mente sin corazón carece del equilíbrio necesario para vivir en armonía. pero se vive con lo que se tiene y del modo que se puede. La lógica me persigue y me vuelve un poco trastornado. Y, en soledad, en mi soledad de mente, me voy retirando hacia atras. En soledad, en duda y en escarnio.
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