domingo, 6 de febrero de 2011
EL HIJO DE LA LUZ
Los hilos de comunicación invisible existen. Lo compruebo al adentrarme en parte, en el interior de las palabras del hechizero, el hijo de las estrellas, el padre de la destrucción de los planetas. El hijo que a veces es padre. El angel de las lágrimas de color lila. El que en ocasiones tiembla y en otras todo lo puede. El que un día se desorientó y otro día pareció quebrarse. Pero siempre resurge, aunque afiebrado, por que posee adentro suyo el fenix que la sangre le regaló. Tranquilo y triste en ocasiones, grandioso en otras. Resurge siempre como en olas de mar espumosas, como dragón con fuego en sus fauces. Con ironía y furia. Nunca temas. El guerrero te dejó como legado ese fenix y la princesa te regaló dos alas, para que puedas volar y ser siempre, en los buenos momentos y aún en los malos, el ser de colores tornasolados y brillantes, que aunque estes en tiempos oscuros, dentro tuyo posees la luz que siempre te hará brillar.
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