miércoles, 5 de enero de 2011

EL PUMA Y LAS HORMIGAS

Ventanas siempre se abren para que pase el sol, aunque a veces son soles tibios que no poseen calor. Con mansedumbre de sol incierto, se retiran prontamente. Y se vuelve al camino de las hormigas, ese que ya conocemos. Y, aunque en el estemos, no resignamos al puma que tenemos dentro nuestro. Que quiere surgir con su rugido no siempre en los momentos oportunos. Pero el puma está. Y siempre estará. Pero no desea aplastar a las hormigas. Tan solo alejarse de ellas, por que hablan idiomas diferentes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario