domingo, 19 de diciembre de 2010

EL HOMBRE INVISIBLE Y LA BÚSQUEDA DEL SOL O LA LUNA

Ni sol ni luna. Un cielo apagado y calmo. Un recuerdo sin importancia trasciende el momento. El compas de espera permanece latente e inmutable, pero algunas sensaciones cambian, mutan a un estado diferente. Tiempo y mutismo. El águila de ojos muertos observa desde su colina el paso del hombre intrascendente. No lo ve ni quiere verlo, no existe para ella. El hombre, con sus pasos que ya no dejan huella, tampoco la mira ya. La observó hace tiempo, entre asombrado y alegre, pero era un tiempo de furor e inconsciencia. Pero eso fue hace mucho. Hace un día, un año o un siglo. El tiempo no existía en ese entonces y no quedó registro de ese encuentro. Hoy, el hombre se desdibuja a la distancia. Poco perceptible y poco visible. Encaminando sus cansinos pasos hacia el encuentro del sol o la luna, lo que primero aparezca o lo que sus ojos puedan ver.

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