sábado, 27 de noviembre de 2010
TIEMPOS DE RELOJES Y DE ANGUSTIAS
A veces, el reloj corre mas rapido de lo debido, alocadamente. Alguien dijo que no hay pasado ni futuro. Pero tampoco hay presente. Solo una acelerada carrera de relojes que no están en el tiempo debido. El tiempo del deber pasó, el tiempo del ser fue. Solo quedan los relojes con las horas equivocadas. Una gran mezcla de relojes que a veces, cuando sus alarmas suenan al unísono, hacen que se quiebren mis cristales. Entonces si, el tiempo muere y la inquietud se apodera de mi dureza. Tiempos de relojes y de angustias, mientras los ojos tristes buscan alguna mirada perdida en la oscuridad y los puños apretados de mi pecho golpean con fuerza. Mientras tanto, me rodea la fortaleza del hombre que no muere y la debilidad del hombre que no puede morir. Tiempos de relojes y de angustias, tiempos de compas de espera y de relojes que apuntan, como un arma cargada con balas de de ruidos de alarmas que aturden, confunden, por que no puede, ninguno de ellos, señalar cual es el tiempo de mi hora personal.
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