domingo, 14 de noviembre de 2010
LA DUDA DE LA ROSA
Voces y gestos se agigantan en el espacio infinito. En el interior de mi, entre mente y espíritu se agolpa la espera de los tiempos de la rosa. Un espiral de hilos invisibles desea rodearme y tal vez deba dejar que lo hagan. Que me cubran por completo y no me dejen pensar en nada. Pero no tiene sentido. Yo solo busco el equilibrio. Tal vez necesito mas silencio y menos movimiento, aunque a veces dudo en si no hay que volver al tiempo de menos silencio y mas movimiento. Lamentablemente para mi, solo quiero la rosa. No deseo el clavel ni la orquídea, solo la rosa. Se que es invisible y que habita en mi, solo que todavía me cuesta encontrar el camino para llegar a ella.
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