sábado, 20 de noviembre de 2010
EL VIENTO Y LAS VOCES
Con las manos entrelazadas y en silencio. Escuchando el viento silbar. En un parto de soledad no deseada pero necesaria. Un destino de fría pasión está vagando por el aire. El tiempo pasó, las estaciones pasaron y nada cambió. El viento siguio silbando, incolumne e ignorante de las lágrimas, las sonrisas y las emociones que lleva en su viaje eterno, en sus mochilas de viento frío y cruel. Sobre el llano, y revolviendo intrigas y dudas, acompañado por la música del silencio, me elevo en el aire y observo. Viendo como el viento se lleva las voces olvidadas, las que pugnan por salir y al hacerlo, son rapidamente olvidadas, porque el viento se apodero de ellas y marchan con el. Por que las palabras no existen, son solo una fantasía de recuerdos mal entendidos y vuelan en su destino de ausencia. A nadie le interesan, nadie las comprende. Inmersos en el fragor de pequeñas e intrascendentes batallas. Aunque se que nada se escucha, lo comprendo, porque cada uno está en su laberinto propio, como ratas desesperadas por el queso que alimente su cuerpo, su espíritu y sus ambiciones y los haga olvidar de sus miserias, de su futilidad y de su no ser. Se que no estás, se que no comprendes, ni lo pretendo. Solo espero que un rayo de iluminación me atraviese, y al tocarme, una todas mis partes dispersas y me haga hacer desaparecer en una magia de polvo marchito del que ya no se vuelve.
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