viernes, 19 de noviembre de 2010

EL PRÍNCIPE

El es un príncipe encantado. Un angel con las alas quebradas. Una sintesis de la confusión. Y sin embargo, lo envidio. Por que no tengo su estirpe, su profundidad ni su nobleza. Pero he de aprender de el. Quiero su calma, su temple y su orgullo. Si no aprendo, se los he de robar. En las noches de luna llena, esos angeles salen a volar. Este príncipe vuela bajo, por sus alas dañadas. así que me aprovecharé de el.  Le tenderé una trampa y de su aliento, le robare sus secretos. Me quedaré con su esencia y podré comprobar si esos secretos estan en un lugar en particular o en su ser todo. Por que si así fuera mi robo sería inutil. Por que hay cosas que no se pueden robar. Ni se aprenden. Estan en uno y con uno. Se tienen o no. Se llevan en el alma. De la cabeza a los pies. O no se tienen ni se adquieren con robos ni con años de aprendizajes.

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