domingo, 28 de noviembre de 2010
ACOMPAÑADO POR LA CALMA
El rayo y el trueno viven en mi. Y debo apaciguarlos, para que no lastimen, ni me lastimen. Pero llegará ya el tiempo del tambor y de la manta verde, que cubrirá con su verde alado mis alaridos de energía. Y sobrevendra el tiempo de la paz. Del vuelo plácido, sonriente y sin fronteras. Para que ello ocurra hay que mantener la calma y esperar, siempre esperar. Mansedumbre de flores, mientras la planta de la paciencia crece día tras día. Calma en la tristeza y calma en la alegría, Calma en los enredos, en la incomprensión y tambien calma en la locura
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