sábado, 18 de septiembre de 2010

LA MAÑANA DE LOS TIEMPOS POR VENIR

Hay espadas de metal que se hunden en la carne. Hay espadas dulces que te matan de placer, de amor y de gozo. Hay duras espadas de sentimiento que te destrozan el corazón y te matan de angustia. Hay mujeres con estrias punzantes que lastiman. Hay mujeres transparentes, que se pueden traspasar sin que nada dejen, ni siquiera recuerdos. Hay mujeres blandas, que cobijan, que alimentan y en las cuales el guerrero puede descansar. Hay mañanas y hay tiempos y ángeles en las mañanas de los tiempos. Hay seres invisíbles que tienen la luz, pero que aún no han despertado del todo, que no han sacudido del todo su modorra, que deben aprender mas, para que puedan comprender y no se les escapen, por temor, desconfianza o ceguera, los tiempos de la alondra, de la caricia y del beso en el tobillo. Hay que despertar del todo para poder volar por la alturas en la mañana deseada.

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