sábado, 11 de septiembre de 2010

INTRIGAS Y CONDENADOS

Debajo del sol que sube lentamente, al costado de la nube que se acerca, veo un par de delfines que vuelan. Es mi locura personal? O es el mundo de los delfines voladores que nadie puede ver? En todo caso, tal vez si existe, solo que no todos lo pueden ver. Son los mundos de los sueños, los de las intrigas, los de los locos pensamientos que vuelan por los cielos y surcan los mares sin que nadie perturbe su vuelo, ya que nadie puede verlos. Arrinconado en su sitio, con aspera calma, el guardián de las vidas ocultas observa. Ve, y también siente, cierta fluidez en el aire, cierta melancolia que atraviesa esos mundos imaginarios. Es la nostalgia del no ser. La de solo ser un observador. Sin protagonismo, condenado a la observación y con un grueso manojo de llaves que nada pueden abrir, tratá de alejarse de la escena, mas, sus pies no pueden moverse, esta atrapado en un fango solido que no le permite moverse, y ya sin fuerzas ni ánimo, solo espera que los destinos se cumplan.

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