domingo, 23 de mayo de 2010
SIN ALAS
La música vuela y transporta, envidia de música y goce de preguntas. Hundida en la lejanía del pensamiento, la víbora de veneno marchito escucha y vuela, le crecen alas en su piel vizcosa y en ese instante, solo por un momento se convierte en colibrí, se abre su ser y aunque acepta su destino de rastrera, sueña con una vida de alas de colores, pero, como ycaro, sabe que sus alas caerán y muere en ese sueño para volver a su sinuosa realidad de serpiente que se arrastra.
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