domingo, 9 de mayo de 2010

IRRADIANTE

Amorosa, sensitiva, ella alegraba los días de los hombres, entregaba su belleza aplastante, se daba toda de si, esperando siempre el momento de dar mas, siempre mas. El hombre, el ávido, el que se alimenta de su luz, el que se pasea sediento de su alma y hambriento de su carne, irradia energia; ella es su alimento, y si no la tiene se pasea, fastidioso y errante, la energía fluye en el, pero necesita del alimento de luz que encauze su energía, para poder brillar también el.

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