miércoles, 26 de mayo de 2010
EL HOMBRE
En la oscuridad busco, en el silencio busco. Busco en la música y en las palabras. También busco dentro mío. Observo hacia afuera y solo encuentro realidades encontradas. Tal vez busco en vano, la verdad revelada y absoluta no existe. Tal vez perdí el rumbo o tal vez nunca lo tuve. Pero aún queda un delgado espacio de reflexión y un tiempo prudencial, el necesario para construir una pequeña formación de actitudes firmes y originales, aunque no inéditas. A no confundirse, la pequeñez de un hombre se mide por la poca capacidad de imaginación y su grandeza, por su capacidad de aprender y su intención de poder saber intuir la verdadera belleza, y componer, desde la ceguera y la ignorancia, una melodía capaz de transformar a la fieras nerviosas en seres alados, de vuelo silencioso y pacífico, con un pedacito de felicidad y unos cuantos destellos, que son como saltos de alegria encontrada.
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