Hay una diosa, pequeña y humilde, pocos pueden ver su brillo, pero nosotros, lo elegidos, la vemos, la tomamos, y bebemos de ella, nos da de su nectar de luz y todo entrega, nada se guarda, parece que desfallece, pero no, se recarga con su amor y vuelve a brillar, inmortal y cada vez mas bella y radiante, como un guerrero levantandose cada dia para la batalla.
En la choza de los dioses, un lugar te pertenece.
lunes, 19 de abril de 2010
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