jueves, 11 de marzo de 2010
El Hombre que no existe
Quien lo mira, lo lee o lo escucha, se maravilla, pero el, Juan sin nombre, sabe que sus ojos solo miran hacia adentro, que su brillo es mentiroso y que su ser puede dividirse en dos, en cuatro y asi de distintas maneras para distintos oidos, por lo tanto no se encuentra, solo se ve incipiente en esos encuentros negros, en esos laberintos profundos a los que solo el accede, como el guardian a la mazmorra donde estan presos sus pensamientos mas intimos, y espera...., no sabe que espera, con la ardiente ansiedad de ser rescatado, y con la urgente necesidad de poner sus manos en el fuego y sentir.....
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